sábado, febrero 09, 2013

CLAVES DE LAS CUMBRES CELAC-UE Y CELAC

EMOL TV, CLAVES SOBRE LAS CUMBRES CELAC-UE Y CELAC
Héctor Casanueva
Director Ejecutivo CELARE

VER VIDEO, en enlace siguiente:

 http://www.emol.com/videos/actualidad/indexSub.asp?id_emol=13453



LAS CUMBRES CELAC-UE Y CELAC EN CHILE

Análisis EMOL TV sobre las Cumbres CELAC-UE y CELAC
Héctor Casanueva
Director Ejecutivo, CELARE

VER VIDEO, en enlace siguiente:

viernes, febrero 08, 2013


REALIDADES, PERCEPCIONES Y DESAFÍOS PARA
LA ASOCIACIÓN ESTRATÉGICA CELAC-UE
Héctor Casanueva[1]
 (Diario La Tercera, Chile, 27 de enero 2013)

La primera Cumbre CELAC-UE, que es también la séptima que se celebra entre los estados de ambas regiones desde 1999, enfrenta un inédito escenario birregional y global.

El riesgo de una lectura simplista de la relación.

Los análisis sobre la crisis financiera, los cuestionamientos al modelo de sociedad y al proceso de integración en Europa, muestran que no crece, que no genera empleos, más bien los destruye, pérdida de competitividad, sumida en un debate existencial, amenazas de desintegración y una parálisis institucional. Por el contrario, por primera vez en esta relación, América latina aparece como una región dinámica, en crecimiento, con las cuentas ordenadas, con sectores sociales emergentes, espacio fiscal para avanzar en protección social, baja deuda pública y un optimismo de los actores que contribuye a una percepción pública de mejoramiento continuo que produce un  círculo virtuoso.

Pero este es el cuadro simplista, de trazos gruesos, es el bosque que esta vez no deja ver los árboles, que influye en la opinión pública y en la opinión publicada para amparar afirmaciones que se escuchan y leen por estos días en América latina, despreciando la relación con Europa y llamando a orientar nuestras políticas de inserción y vínculos económicos hacia otros lados, especialmente el Asia, y concretamente China, como si existiera una disyuntiva, en lugar de una posibilidad abierta para una sinergia de relacionamientos no excluyente.

Este cuadro grueso también mueve en la Unión Europea a que se eliminen programas de cooperación con América latina para diecisiete países, no solo por recortes en los presupuestos comunitarios, sino porque se supone que nuestra región ya no los necesita.

Ha surgido también una especie de neo-soberbia latinoamericana, una exagerada reacción producto de tantas décadas de ser un continente-problema, pensando que ahora las cosas están equilibradas, e incluso pudiéramos tener el lujo de darle la espalda al viejo continente. Y así se preguntan muchos ¿Para qué seguir?

Pero si bien el termómetro arroja una lectura crítica para Europa, y una lectura tranquilizadora para América Latina, el scanner dice otra cosa. Y para acertar en el análisis y los pasos a seguir, debemos basarnos en el termómetro y en el scanner, especialmente en este último, que nos dice, por ejemplo, que la Unión Europea es la primera potencia comercial del mundo, el primer contribuyente en ayuda al desarrollo, primer importador mundial de alimentos, una potencia en ciencia y tecnología, que en plena crisis aumenta un 46% su presupuesto en investigación, y que para América Latina es el segundo socio comercial, con US. 230.000 millones de comercio y una balanza favorable a nosotros; es el primer inversionista con un stock acumulado de US. 600.000 millones en la región y el primer contribuyente en cooperación al desarrollo.
El scanner nos dice que América latina, aún con los buenos resultados, tiene 180 millones de pobres, 75 de ellos bajo la línea de indigencia; el empleo sigue siendo precario, pues el 38% de la población activa cuenta con seguridad social; las desigualdades en ingresos se mantienen o crecen, las tasas de inversión están siete puntos por debajo de lo necesario. Y que las exportaciones siguen basadas en productos primarios, concentradas en pocas empresas. La educación superior ha pasado en cuatro décadas de 276.000 a 15 millones de estudiantes, con más de 3.000 universidades.

Y el cuadro general comparativo señala que América Latina, con el 9% de la población mundial, cuenta solo con el 8% del PIB, mientras la UE con el 7% de la población mundial tiene el 26% del PIB. O sea, el ingreso por persona es, en promedio, más de tres veces superior en Europa, lo que de por sí marca una asimetría profunda en niveles de desarrollo.

De dónde venimos y hacia dónde vamos.

Sin contar el fuerte apoyo político europeo y financiero a la paz en Centroamérica y la democratización del cono sur, de los años ochenta, en los últimos trece años de relación institucionalizada hemos avanzado mucho en diálogo político, comercio y cooperación. Se han suscrito los acuerdos de asociación con Chile y México, que cumplen diez años y han hecho crecerlas exportaciones de Chile a la UE casi tres veces. Hay acuerdos con Centroamérica, el Caribe, Perú y Colombia, y están pendientes con Mercosur, Bolivia y Ecuador. En cooperación, 87.000 pymes latinoamericanas han participado en los programas de cooperación, y 450 proyectos de diferentes tipos suman US. 4.500 millones de aportes de la UE. En ciencia y tecnología y programas universitarios, han participado más de 4.000 profesionales, realizado más de 1.300 proyectos con 700 universidades. Las empresas latinoamericanas invierten en Europa, y abren posibilidades conjuntas hacia nuevos mercados. Luego de la Cumbre de Madrid del 2010 se adoptó un Plan de Acción,  nuevos programas del BEI y otras iniciativas, que se verá reforzado y ampliado en Santiago hacia otros ámbitos, como los temas de género.  

Los programas de cooperación, el incremento de la apertura del comercio, las inversiones crecientes, deben continuar. Pero esta Cumbre CELAC-UE debe servir no sólo para reafirmar esto, sino que debe patentizar ante los ciudadanos de ambas regiones el compromiso efectivo de trabajar juntos para resolver los problemas que nos aquejan a ambos de manera específica, en cuya solución ambos tenemos fortalezas y complementariedades que aportar en ambos lados.

No obstante, como actores globales que sumamos 1.100 millones de personas y un 40% del producto mundial, debemos enfrentar la necesidad de un nuevo orden internacional, pues la globalización nos hace más vulnerables a todos, y se requiere avanzar hacia mayores niveles de gobernabilidad, de seguridad y desarrollo, preservando bienes públicos universales como el medio ambiente, la seguridad alimentaria, la salud, el comercio justo, basados en un modelo compartido, humanista, con los valores comunes que ambas regiones compartimos.


[1] Héctor Casanueva, Máster en Comunidades Europeas por la Universidad Politécnica de Madrid. Director Ejecutivo del Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa (CELARE). Ex embajador de Chile.

miércoles, enero 16, 2013


EUROPA-AMÉRICA LATINA
Héctor Casanueva
Co-presidente del Comité Internacional de la I Cumbre Académica CELAC-UE
Director Ejecutivo del Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa (CELARE)

La Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los sesenta países de América Latina, Caribe (ALC) y Unión Europea (UE), que tendrá lugar los días 26 y 27 de enero, ha fijado como tema central las inversiones de calidad social y ambiental. Será la primera vez que América latina y el Caribe se presentan ante la UE como un cuerpo político integrado a través de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), cuya presidencia ejerce Chile.

El mundo universitario estará presente por primera vez en este contexto, mediante una Cumbre Académica, en la que participarán ciento setenta universidades y centros de investigación de la UE y de ALC, representadas por más de cuatrocientas autoridades, docentes e investigadores, con el fin de potenciar la cooperación en educación superior, ciencia, tecnología e innovación. Este objetivo, de ser logrado, tendría enormes y positivas consecuencias para el mundo universitario de ambas regiones, en aspectos como movilidad estudiantil y académica, reconocimientos de títulos y grados, habilitación profesional, certificaciones y acreditaciones, así como en el desarrollo de la investigación conjunta asociada a metas de desarrollo en áreas de interés común, como medio ambiente, energía, cambio climático, alimentación, cohesión social, género, y otras.

La conexión entre estos propósitos de la I Cumbre Académica con la orientación de las inversiones hacia la calidad social y ambiental es evidente. El mundo académico, en particular en Europa, está estrechamente asociado a las empresas ya sea en programas de investigación conjuntos, o mediante la transferencia de resultados de investigación propia, que repercuten en la innovación, la productividad y la competitividad de la economía en su conjunto.

Esta parece ser una oportunidad para que ambos mundos estrechen su relación en una dimensión bi-regional, de manera que la academia aporte al sector productivo de ambos lados las bases de I+D y la formación profesional que requiere esta nueva orientación de las inversiones, para sean efectivamente sustentables social y ambientalmente.

Los siete Programas Marco de CyT realizados hasta ahora por la UE -una parte de ellos se han extendido hacia ALC- han provisto de importantes recursos a los centros de investigación de las universidades para impulsar el desarrollo científico-tecnológico y la innovación. A partir de 2014, la UE concentrará estos esfuerzos en su programa Horizonte 2020, orientado a crecer en competitividad y fomento del empleo, aumentando en 46% el presupuesto para este fin. Una clara señal contracíclica en medio de la crisis.

La cooperación universitaria, la investigación científica y la innovación han sido una prioridad en la asociación estratégica UE-ALC desde el inicio de las cumbres oficiales en 1999. Uno de los objetivos ha sido recibir en universidades europeas a más de 4.000 estudiantes y profesores latinoamericanos en el período 2007-2013, y el apoyo a 1.070 proyectos conjuntos, de 700 universidades, con la participación de más de 1.100 investigadores de América latina. Asimismo, en la Cumbre de Madrid fue aprobada la denominada Iniciativa Conjunta de Investigación e Innovación, que avanza con grupos temáticos birregionales en materias de alto interés y que se relacionan claramente con las inversiones, como las Tecnologías de la Información y la Comunicación; Energía; Bioeconomía, incluyendo Seguridad Alimentaria; Biodiversidad y Cambio Climático. Todo ello constituye una base para avanzar y potenciar un amplio espacio de cooperación interuniversitaria y de universidad-empresa de ambas regiones, que esperamos fructifique en los años que vienen




sábado, octubre 13, 2012

NUEVAS PROFESIONES Y DESEMPLEO JUVENIL EN LA ERA DIGITAL


                Según el reciente Informe 2012 sobre Estado del Futuro, emitido por el Millennium Project, más de dos mil millones de usuarios de internet, más de seis mil millones de suscripciones a teléfonos móviles, y miles de millones de dispositivos de hardware, se intercomunican en una amplia multi-red en tiempo real, apoyando a todas las facetas de la actividad humana. En poco tiempo, se va a completar el sistema nervioso de la civilización global. Ericsson prevé que para 2017, el 85% de la población mundial estará cubierta por el Internet móvil de alta velocidad. La humanidad, el entorno construido y la computación ubicua se están convirtiendo en un continuum de la conciencia y la tecnología, que refleja toda la gama de la conducta humana. Las nuevas formas de civilización surgirán de esta convergencia global de mentes, información y tecnología.

                La población mundial se espera que crezca otro dos mil millones en sólo 38 años, creando una demanda sin precedentes de recursos. En 2030, la clase media mundial se estima que crezca en un 66% aproximadamente, unos tres mil millones más de consumidores con mayor poder adquisitivo y expectativas. En 2050, podría haber más personas mayores de 65 años que de 15 años, la gente trabajará más, y se crearán muchos tipos de trabajadores por cuenta propia, tele-trabajo, trabajo de tiempo parcial, y rotación laboral, para reducir la carga económica de las generaciones más jóvenes y para mantener los niveles de vida.

Internet ocupa a 32 millones de personas en el mundo. Como se dijo en el 26 Encuentro de las Telecomunicaciones, realizado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, esta cifra se duplicará para 2016. Por su parte, los responsables de la Agenda Digital de la Unión Europea estiman en 700.000 la demanda de empleos en el sector hacia el 2018, y en Estados Unidos, según el US Bureau of Labor Statistics, tan solo en el sector del marketing digital, que ya emplea a 273.000 personas, la demanda crecerá un 30% en seis años, para responder a las demandas del consumidor digital. En España, que sufre el desempleo más alto de la UE, y que solo emplea a 100.000 personas en este sector, la estimación es que del 15 al 20% de la población activa corresponderá a trabajadores de las nuevas profesiones emergentes.

                Esta realidad contrasta con el alto desempleo juvenil en Europa, que llega al 40%, y una demanda creciente de profesionales y técnicos 3.0 en todos los sectores de la economía. Con razón, en la Comisión Europea se estima que una adecuada reestructuración de la formación profesional, orientada a crear carreras específicas de raíz digital para atender a los requerimientos de la nueva economía, permitiría absorber gran parte del desempleo juvenil.

Contrasta asimismo, por ejemplo en Chile y en América latina, con la precariedad del empleo, con baja productividad y por ende con bajas remuneraciones, en que si bien existe empleo -en Chile hay regiones casi con pleno empleo- la desocupación juvenil es muy alta y los empleos son poco atractivos para ellos.

Lo que ocurre es que las universidades a nivel global, con excepciones como Estados Unidos, no han conseguido adaptarse a la revolución digital en la estructuración del currículum y en la creación ad-hoc de nuevas disciplinas, creando perfiles de entorno digital. El tema no pasa por formar más técnicos en computación, ni que las empresas compren nuevos computadores, sino que, ante la revolución en la forma de trabajar en la empresa, los profesionales y técnicos, transversalmente a todos los sectores de la economía, deben tener una perspectiva digital en su desempeño, y en las estrategias y prácticas para, en palabras de Ignacio Pérez Dolset, cofundador de “contenidos digitales ZED” y de la universidad U-Tad,dinamizar la empresa o medir sus impactos promocionales en Internet y en el mundo 2.0….con desarrolladores de contenidos digitales y en 3D que, además de cine y videojuegos, harán animación de webs, contenidos pedagógicos, programas de simulación para aeronáutica o simples maniquís para probar ropa en la venta online. Según Pérez Dolset, “estos perfiles ya existen en Estados Unidos, Corea y Canadá, y en menor medida, en Australia, Reino Unido y Singapur”.

Un estudio de la Asociación Española de Empresas de electrónica y de Tics, AMETIC, detectó la necesidad de perfiles como el de trafficker , encargado de redirigir el tráfico web; especialista en big data, que extrae conclusiones de la información de Internet para adecuar la oferta empresarial; o experto en uso y experiencia de usuario, que asegura la facilidad de utilización de un consumidor en todo tipo de plataformas.

Para Chile, cuya economía crece en medio de la crisis internacional, es necesario sacar lecciones de lo que ha significado, por ejemplo en Europa, que el sistema educativo, y las universidades, no hayan sabido anticiparse, no hayan entendido el significado de la revolución digital y no hayan adaptado ampliamente los programas para dar respuesta a la demanda del sector productivo en la nueva economía. Nuestro país corre el riesgo de perder competitividad en pocos años más, tanto por la falta de adecuación de la fuerza laboral existente, como por la falta de formación de los nuevos profesionales 3.0 que requiere tanto el sector privado como el público.

Héctor Casanueva

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jueves, septiembre 20, 2012

LA COOPERACIÓN EUROPA-AMÉRICA LATINA EN TIEMPOS DE CRISIS


LA COOPERACIÓN EUROPA-AMÉRICA LATINA EN TIEMPOS DE CRISIS
Héctor Casanueva


Los términos de la relación euro-latinoamericana muestran una tendencia inversa a lo que han sido históricamente. Por una parte, la crisis financiera y económica europea, y por la otra, el crecimiento y la estabilidad financiera de América Latina, generan un contraste que plantea una necesaria revisión de la asociación estratégica acordada en 1999, que se ha venido materializando mediante acuerdos de la UE con países y subregiones latinoamericanas.

                Sobre cooperación al desarrollo, la idea de nuevas bases surge principalmente en los círculos oficiales europeos, presionados por la crisis y los recortes, que consideran llegado el momento de equilibrar la responsabilidad y los aportes financieros para los programas con Latinoamérica, o directamente suprimir algunos de ellos, puesto que nuestra región ha alcanzado, por lo menos en la mayoría de los países, importantes niveles de desarrollo económico y de promoción social. Por ejemplo, quince países latinoamericanos, o sea, la gran mayoría, quedarán fuera de la ayuda financiera de la UE en programas sociales a partir de 2014.

El principal argumento radica en que los Estados latinoamericanos hoy tienen recursos para sus programas sociales. No parece objetable esta postura, habida cuenta de las dificultades  europeas, que necesariamente la obligan a refocalizar. Pero no se debe perder de vista que la asimetría entre Europa y nuestra región es muy grande: la UE tiene en el mundo el 7% de la población y el 26% del PIB, mientras América latina, con el 9% de la población, cuenta solo con el 8% del PIB; y el ingreso per cápita promedio es, respectivamente, de US. 33.500 y US. 8.500.

América Latina debe reflexionar sobre esta nueva situación en el seno de sus organismos de integración, en especial en la CELAC, con el fin de presentar a la UE una nueva agenda de cooperación, que integre los temas de interés mutuo -como el medio ambiente, la energía, la I+D+i, la educación superior- asumiendo la co-responsabilidad de los programas en el diseño, el financiamiento y la gestión. La oportunidad debería ser la próxima Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Europea-América latina y Caribe, a celebrarse en Santiago en enero de 2013, y para alimentar dicha agenda, existen las reuniones birregionales previas del sector empresarial, de la sociedad civil, y ahora, por primera vez, una Cumbre Académica que reunirá en enero a universidades de Europa y A. Latina.

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lunes, julio 02, 2012

CNN.ENTREVISTA A HÉCTOR CASANUEVA SOBRE LA CRISIS EUROPEA

sábado, febrero 11, 2012

Europa y el Euro

EUROPA Y LOS DIEZ AÑOS DEL EURO

Héctor Casanueva

El 1 de enero se celebraron diez años de la introducción del Euro como moneda única en la Unión Europea. No es el momento para fuegos artificiales, pero la crisis financiera del Viejo Continente puede ser vista como una oportunidad para completar las cuestiones pendientes de la unión monetaria, que en parte importante explican precisamente la crisis. La adopción del Euro fue uno de los mayores desafíos de la integración europea, paso imprescindible para la unión económica y monetaria, sustento a su vez del mercado único y de la competitividad frente al exterior. Hoy lo utilizan más de trescientos treinta millones de personas, de los diecisiete países que integran la zona Euro, la que se debería ir completando hasta llegar a todos los miembros de la UE, salvo Gran Bretaña y Dinamarca que tienen una cláusula de exclusión, si bien no están impedidos de adoptarlo cuando lo decidan. Países candidatos a la UE, como Croacia o Islandia, deberán introducirlo una vez producida su adhesión. Estados no miembros de la UE, como Bosnia, Kosovo, o el Vaticano, también lo utilizan, e incluso Corea del Norte usa el Euro para sus intercambios comerciales. En Chile, el 33% de las reservas internacionales están constituidas en Euros.

Hay incertidumbre sobre la permanencia de la divisa, en medio de un cuestionamiento al proceso de integración, pues moneda única e integración son inseparables. Las instituciones de la UE y los países de la zona Euro han manejado la crisis con altibajos, idas y venidas, lentitud en las decisiones de una institucionalidad supranacional limitada, pero siempre en defensa de la moneda y del proceso, con medidas importantes como la creación de fondos y sistemas de apoyo a los países en riesgo, reforzadas con recientes decisiones para la gobernabilidad económica, disciplina fiscal e inyectar más recursos. La estabilidad, el crecimiento, la competitividad y el empleo, son los parámetros por los que será medido el manejo de la crisis y las bondades de la integración. Ello se refleja en la propuesta de reforma del Tratado, y en el presupuesto 2014-2020.

La UE, aún en plena crisis, es la primera potencia comercial y el primer importador de alimentos del mundo. En América latina es el primer inversionista, segundo socio comercial y fuente de cooperación. Pero como la UE no es solo un proceso económico, al que todos estamos ligados al ser el Euro la segunda moneda internacional, sino además un proyecto de paz y cooperación, que contribuye a los equilibrios geopolíticos necesarios para avanzar en la gobernabilidad internacional, lo que se juega en Europa es la estabilidad global, y para un país como Chile, abierto al mundo, esto es esencial.

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Relaciones Eurolatinoamericanas

América Latina y la mirada corta

HÉCTOR CASANUEVA

La reunión de la Comunidad Iberoamericana de Naciones realizada en noviembre 2011 en Asunción brilló más que por las deliberaciones y acuerdos, por las notorias ausencias de la mitad de los mandatarios convocados. Y entre ellas, faltaron nada menos que los tres socios de Paraguay en el Mercosur, dos de los cuales -Argentina y Brasil- constituyen el 90% del bloque y son miembros del G-20.

El diario español El País, del que se hicieron eco otros medios, plantea incluso que con este hecho América latina demuestra que le está dando la espalda a Europa y mira de frente al Asia, más concretamente aún, a China. Otros consideran que se trata de una vuelta de espalda a España y al hecho que Zapatero y el PSOE van de salida. Hay otras interpretaciones para la ausencia de los mercosurianos, como el poco peso político de Paraguay, las disputas internas, o la fatiga de cumbres que obliga a priorizar. De hecho las presidentas de Argentina y Brasil estuvieron en Cannes en la cumbre del G-20 junto a los líderes de las naciones más ricas del mundo. También las que tienen más problemas, es verdad.

Lo sucedido en Asunción debe hacer reflexionar a nuestros líderes, a los formadores de opinión, a la opinión pública y a la “opinión publicada”. Por una parte, es cierto, hay que evitar la saturación de cumbres presidenciales, espaciarlas, destinarlas a las cuestiones centrales de la construcción de un futuro común. Limitar en todo lo posible la parafernalia. Darle a las reuniones un sentido superior que sea visible y a la vez trascendente -los presidentes no pueden reunirse solo para aprobar declaraciones finales o tratar cuestiones técnicas previamente acordadas-, mostrar un camino, dar orientaciones de rumbo y destino. Buscar el “máximo común denominador”, y preservar el sentido de comunidad, es decir, de “común-unidad”.

Pero sobretodo, lo ocurrido en la cita debe servir de lección para la que viene, más amplia y difícil, en la que se repiten muchos de los actores: la VII Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, a celebrarse en Santiago de Chile en enero 2013. Si las razones de las ausencias en Asunción tienen que ver con cálculos coyunturales que supondrían la necesidad de prescindir de Europa, para volcarse al Asia, como dicen algunos analistas, estaríamos en el escenario equivocado y cometiendo un grave error político y estratégico. Esa es la mirada corta que tanto mal nos ha hecho como región. Una inserción inteligente de América latina en la globalidad requiere mirar al largo plazo, estratégicamente, para trabajar una sinergia de relacionamientos -con Estados Unidos, el Asia, Europa-, y no una sustitución de un referente por otro. Menos aún tratándose de Europa, un socio natural con el que hay coincidencias políticas, valóricas e intereses compartidos que deben trascender la coyuntura.

En el pasado reciente Europa ha sido, y sigue siendo, un apoyo en la democratización y el desarrollo de la región, como nuestra primera fuente de cooperación social, científica y tecnológica; primer inversionista y segundo socio comercial. La relación actual con el Asia y China en particular es deseable y conveniente, no como sustitución de una Europa con problemas pero fuerte en sus fundamentos, sino como complemento. De hecho, China es ya el primer socio comercial de Europa. ¿Significa ello que la UE dejará de lado a América latina? Si nosotros insistimos en hacer algo así, habría que ver qué va a pasar en los debates sobre política exterior al interior de la UE, y cuantos Jefes de Estado y de Gobierno europeos estarán dispuestos a venir a la VII Cumbre el 2013. Un alejamiento de ambas regiones no conviene a ninguna de las dos, ni a los equilibrios geopolíticos globales. Pero sin duda menos aún a América Latina.

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